
Te quejaste de que eras la única amiga
que no aparecía en mi libro anterior, me exigiste
que te pusiera en el próximo. Entonces,
trazo estas líneas donde no te nombro,
prolongo tu ausencia anterior
ocultándote aquí, de manera
que nadie sino tú sepa quién eres,
y escondo aquí un recuerdo de las risas,
ruido secreto, las conversaciones,
los viajes que no hicimos nunca juntos,
la calle Alcántara, que me llevaba
hasta tu casa de entonces, y ahora
que estamos tan lejos, la calle
sin nombre de estas letras, el poema
que prometí sin decirlo escribirte, este espacio
pulido donde se refleja quien quisiera
saber lo que hay debajo del oleaje,
leer los caracteres que se escriben
sobre la arena del fondo, en lugar de encontrarse
con la mirada propia, parpadeando
al mismo tiempo que tú, ¿estás contenta?
